Wednesday, November 01, 2017

La cosa

Este artículo contiene spoilers, no leer si no se quiere conocer partes esenciales de la trama de la película.

Un alien que puede copiar cualquier forma de vida, llega hasta una estación de la Antártida. Los investigadores que allí se encuentran lucharan por destruirlo, pero no saben quien de ellos ha sido imitado por el extraterrestre.

EL ENIGMA DE OTRO MUNDO
La novela corta "Who goes there?" de John W. Campbell Jr., conoció su primera adaptación al cine a manos de Christian Nyby y Howard Hawks en 1951, con la destacable El enigma de otro mundo (1951). Fue idea del productor Stuart Cohen el realizar una nueva versión de la novela y no tanto un remake del film de los 50. Le ofreció el proyecto al productor David Foster, quien se sintió muy interesado en él. Foster y su socio Lawrence Turman, llevaron el proyecto a Universal Pictures, que dio luz verde a la película. Entonces llegaron a un acuerdo con el productor Wilbur Stark, dueño de los derechos de la película del 51, quien sería acreditado como productor ejecutivo.
En 1976, Cohen le ofreció el proyecto a John Carpenter, pero como la Universal tenía bajo contrato a Tobe Hooper, se lo entregaron al director de Poltergeist, quien estuvo trabajando un tiempo en el proyecto con el guionista Kim Henkel. Llegó a presentar dos guiones, pero ninguno convenció.
John Landis fue tanteado en la época que estaba trabajando en Desmadre a la americana y pasó del proyecto.
El guión se le encargó al dramaturgo y guionista David Wiltse, quien trabajó brevemente en él, pero no se consideraba la persona adecuada para el mismo y no fue adelante.
El proyecto también pasó por el escritor William F. Nolan (autor de la novela "La fuga de Logan"), quien en 1978, escribió un tratamiento del guión muy cercano a la obra de Campbell.
Le ofrecieron la escritura del guión a Richard Matheson, pero rechazó la oferta. Nigel Kneale (El experimento del Dr. Quatermass) fue considerado. Y se mantuvieron reuniones con Deric Washburn (Naves misteriosas, El cazador) y Ron Koslow (Cuando llega la noche), pero tampoco fructificaron.
La Universal no estaba del todo segura de las posibilidades del proyecto, pero el éxito masivo de Alien (1979) les dio el empujón que necesitaban para confiar en él. Y a su vez, tras el éxito de Carpenter con La noche de Halloween (1978), lo reconsideraron y le ofrecieron de nuevo la dirección de La cosa en 1979, y como suele decirse, el resto es historia.
"Sería estúpido por mi parte intentar hacer un remake del film de Hawks," admitía Carpenter. "La historia de John W. Campbell es un clásico de la ciencia ficción. La invasión de los ladrones de cuerpos o Alien están de alguna manera basadas en ella. Tengo la impresión de que esta historia no se trasladó a la pantalla de manera adecuada, por lo que decidí volver a ella e intentarlo de nuevo. Quería hacer una película que fuera fiel a la novela original. Los hombres del relato de Campbell no saben realmente quién es quién. "¿Quién está ahí?". En síntesis, ésta es la pregunta: '¿Es mi mejor amigo un monstruo?' No creo que la película producida por Hawks explorase este aspecto de la historia."
El director no utilizó el material previamente escrito. "Todos los guiones eran horribles," declaraba Carpenter. "Porque trataron de cambiar la historia y convertirla en algo que no era."
Aunque Carpenter suele escribir sus propios guiones, no quiso hacerlo en esta ocasión porque estaba bloqueado con la escritura de El experimento Filadelfia (1984), película que sería realizada con otro guión, aunque con producción ejecutiva de Carpenter. "Creo que me asustó un poco escribir," admitía el director. Por lo que prefirió delegar esa función en otro guionista para La cosa.
Tras entrevistarse con varios guionistas, Carpenter escogió a Bill Lancaster, hijo de Burt Lancaster, principalmente porque según el director, "parecía entender el material mejor que nadie." Stuart Cohen ya se había acercado a Lancaster en 1977 para que se hiciera cargo del guión, pero en aquella ocasión había rechazado la oferta, cosa que no hizo esta vez. Lancaster terminó la primera versión del guión en otoño de 1980 (de unas 40 páginas aproximadamente) y entusiasmó a todo el mundo. Sólo la secuencia de la prueba de sangre fue una de las razones por las que Carpenter quiso hacer la película. La segunda versión (y final) del guión data de marzo de 1981. Carpenter siempre colaboró con Lancaster en todas las fases de escritura, aportando algunas contribuciones propias.
Hicieron algunos cambios con respecto a la novela. La primera y más obvia, situarla en el presente. Redujeron los 37 personajes del libro a sólo 12. Crearon nuevas escenas como la llegada de los noruegos a la base y el posterior viaje de los protagonistas a la suya. Y eliminaron los poderes telepáticos del alien. "Si la cosa podía saber lo que pensaban sus adversarios humanos, bastaba una hora de película para eliminarlos," explicaba Carpenter.
Hubo un gran número de bailes de nombres, hasta dar con el que sería el reparto definitivo de la película.
Kurt Russell no fue la primera elección para el papel de MacReady, se barajaron otros nombres como los de Nick Nolte y Jeff Bridges, quienes rechazaron el papel, así que finalmente Carpenter se lo ofreció a su amigo. Russell cobró 400.000 dólares por su trabajo en la película.
Para el resto de papeles, Carpenter quiso trabajar con actores con los que nunca hubiera trabajado antes.
Bernie Casey, Isaac Hayes, Geoffrey Holder, Ernie Hudson y Carl Weathers fueron considerados para el papel de Childs. El que estuvo más cerca de conseguirlo fue Hudson, pero perdió el papel frente a Keith David.
Para el papel del Dr. Copper se consideró a William Daniels y Brian Dennehy (que estuvo muy cerca de conseguirlo), pero al final Carpenter se decantó por Richard Dysart en el último minuto.
Y se tantearon los nombres de Lee Van Cleef, Jerry Orbach, Kevin Conway, Richard Mulligan y Powers Boothe para el papel de Garry, antes de elegir a Donald Moffat.
Para el papel de Palmer se consideró a Richard Mulligan, tal y como se había hecho para el papel de Garry, pero escogieron finalmente a David Clennon.
Donald Pleasence fue considerado inicialmente para el papel de Blair, pero éste fue a parar a Wilford Brimley, tras ver su trabajo en un pase especial de Ausencia de malicia (1981) y a una recomendación de Sydney Pollack.
El resto del reparto lo compuso T.K. Carter (Nauls), Charles Hallahan (Vance Norris), Peter Maloney (George Bennings), Richard Masur (Clark), Joel Polis (Fuchs) y Thomas G. Waites (Windows).

RODAJE
Partiendo de un presupuesto inicial de aproximadamente 14 millones de dólares, el rodaje comenzó en junio de 1981 y terminó en febrero de 1982. Y antes de que empezase la fotografía principal, durante la época de casting, Carpenter se desplazó a Juneau (Alaska) para rodar tomas de segunda unidad. El rodaje de las escenas de interior transcurrió durante tres meses en los Universal Studios de Los Angeles, ocupando seis de sus estudios, los cuales se enfriaron artificialmente para dar la sensación de estar en la Antártida, alcanzando aproximadamente temperaturas de 4ºC.
Lo siguiente fue rodar las escenas de exteriores del campamento norteamericano, el cual se construyó en la ciudad de Sewart de la Columbia Británica (Canadá), fue donde se construyó el campamento epicentro de la película. Se edificó en julio de 1981 y el rodaje comenzó allí el 2 de diciembre del mismo año. La temperatura durante el rodaje osciló entre los -17ºC a los -26ºC. Y el coste de mantener al equipo caliente ascendió a 75.000 dólares.
Las últimas escenas en filmarse fueron las del campamento noruego, que en un ejemplo de como aprovechar el presupuesto al máximo, para las tomas exteriores reutilizaron los decorados carbonizados del campamento americano, que es destruido al final de la película. Fue una idea de Stuart Cohen en un intento de ajustar el presupuesto al deseado por el estudio.
Fue un rodaje complejo y lleno de problemas, no sólo por las condiciones climatológicas, también por las dificultades técnicas, los cambios en el guión y los reshoots que necesitó la producción.
Un ejemplo claro de esos cambios fue la muerte original de Bennings, que era muy diferente de la mostrada en la película y que fue descartada por falta de tiempo y dinero. De hecho, sólo esta escena hubiera costado aproximadamente 1.500.000 de dólares. En ella se narraba como los perros supervivientes de la escena de la perrera (los cuales no eran asesinados por Blair), habían sido asimilados en dicha escena por la cosa y posteriormente se escapaban. Cuando descubren que han desaparecido, MacReady, Childs, y Bennings comienzan a perseguirlos en motos de nieve. Finalmente Bennings conoce su muerte al ser arrastrado bajo el hielo por uno de los perro-cosa, mostrándose como pasa por diferentes estados de asimilación. A su vez otro de los perro-cosa saltaba sobre MacReady y se transformaba en el aire. Lancaster escribió una nueva muerte más sencilla para Bennings, quien era apuñalado por la espalda con un picahielo en la perrera, por alguien que nunca era mostrado a cámara. Dicha escena se llegó a rodar, pero fue sustituida por otra escena.
No fue la única escena que se tuvo que descartar. Cuando llegó diciembre, ya se habían gastado los 14 millones del prepuesto, debido a que los efectos especiales estaban costando más de lo esperado y para seguir con el rodaje, Carpenter decidió eliminar la escena de la lucha de Nauls con la cosa llamada "box monster", ya que después de una primera prueba, no resultó satisfactoria para el director. De esa forma la muerte de Nauls quedó fuera de cámara.
Uno de los que más sintió en sus carnes la dureza del rodaje fue Kurt Russell, quien casi sale herido de la escena en la que Palmer-cosa explota con un cartucho de dinamita. Supuestamente, el actor no sabía exactamente como de grande sería la explosión, por lo que su reacción en la película es auténtica.
Otras escenas de igual complejidad se resolvieron con soluciones prácticas, como lo demuestra uno de los mejores momentos de la película, aquel en el que al Dr. Copper le cortan los brazos. Para rodar la escena se utilizó un doble con ambas extremidades amputadas y se le colocó una máscara para que se pareciera más al actor Richard Dysart. El resultado fue impresionante.
Y para el momento en el que el perro camina por los pasillos de la estación y se para delante de una puerta en la que se ve una sombra, inicialmente estaba previsto que fuera el personaje de Palmer a quien se le acercara el perro, pero la silueta de David Clennon era demasiado característica y se habría estropeado todo suspense, de modo que, Carpenter decidió usar, en lugar de al actor, al coordinador de especialistas Dick Warlock, manteniendo así el misterio de la escena.
A mediados de octubre de 1981, una huelga amenazaba con afectar a la producción, por lo que la Universal insistió en que todas las escenas con actores estuvieran terminadas antes de esa fecha. Pero la nieve no estaría en su apogeo en Sewart hasta diciembre, lo que dejaba un hueco de seis semanas en la producción que aprovecharían para terminar los efectos de Rob Bottin. Pero Carpenter empleó ese tiempo para editar lo que tenía filmado de película y para ver como estaba resultando antes de finalizar el rodaje del mismo, una situación inusual en el mundo del cine.
Este hecho le permitió descubrir que la película no funcionaba, al director le parecía que era larga, aburrida y carente de tensión. Así pudo detectar los problemas, a su parecer, las primeras escenas con los protagonistas eran repetitivas, el humor era plano, no había ningún personaje que fuera el protagonista y llevara adelante la historia, y la explicación de la asimilación de los hombres por parte de la cosa era confusa. Para Carpenter sólo funcionaban las escenas con el monstruo como la de la perrera y la de Norris, pero con el resto de escenas no sucedía lo mismo. El director ya había tenido un problema similar con La niebla (1980), la cual sufrió el rodaje de nuevas escenas, cosa que también ocurriría con La cosa. Carpenter tomó la decisión de rehacer la película. Todas aquellas escenas que no aportasen algo a la historia fueron eliminadas (como las de MacReady y su muñeca hinchable, la plantación de marihuana de Childs o algunas de las discusiones entre los protagonistas) y descartó la muerte de Bennings antes mencionada por considerarla poco dramática.
Carpenter realizó en semana y media un nuevo montaje que mejoraba el resultado anterior, pero que no era aún de su agrado. Entonces el director se pasó un fin de semana entero reescribiendo el guión. Al lunes siguiente Carpenter llegó al set con nuevas escenas escritas que repartió entre el equipo y actores, estas nuevas escenas colocaban a MacReady como el protagonista desde el principio de la historia (en el guión de Lancaster el personaje no tomaba el mando hasta mucho más tarde) y se explicaba mejor la mecánica de asimilación de la cosa y el peligro que conllevaba la criatura para los hombres. Y en ese momento la película se transformó en La cosa.
Las nuevas escenas que Carpenter escribió fueron:
1. La escena en la que Cooper y Garry hablan con MacReady para volar a la base noruega, es éste quien decide volar. En el guión original los personajes no paraban de bromear y MacReady se negaba a volar.
2. La escena con Blair en el ordenador, en la que se explica el proceso de asimilación de la cosa. Inicialmente esta escena era más pequeña y no tenía el peso de la mostrada en la película, además ocurría antes en la película dentro de una escena más grande. Y el director añadió el momento de Blair agarrando la pistola.
3. La conversación entre MacReady y Fuchs en la quitanieves, donde el segundo le da una valiosa información al protagonista.
4. Una nueva escena de la asimilación de Bennings y su posterior muerte siendo quemado vivo, descartando de esa forma la muerte originalmente filmada. Carpenter quería mostrar como un humano era asimilado por la cosa, ya que todas sucedían fuera de cámara.
5. La conversación entre MacReady y Garry tras la muerte Bennings. Carpenter también compuso la banda sonora de esta escena.
6. El discurso que MacReady hace a todos los hombres en el exterior exponiendo su situación.
7. La grabación que hace MacReady donde expone sus temores por todo lo que está ocurriendo y suelta el, "nadie confía en nadie."
8. La muerte de Fuchs, en la que que los miembros de la estación encuentran su cadáver en la nieve. Que fue una solución improvisada en tres horas que Carpenter dispuso para dar una resolución a la muerte del personaje.
Para crear los complejos efectos especiales de maquillaje de la película Carpenter escogió al gran Rob Bottin (quien sólo tenía 22 años cuando empezó a trabajar en la película) y con el que había colaborado en La niebla (1980).
"Fueron sus ideas revolucionarias las que realmente me convencieron," admitía Carpenter. "Fue a mi oficina con un concepto completamente diferente del monstruo del que había estado pensado." Y no fue otro que, "la cosa podría hacer cualquier cosa," continuaba narrando el director. "No es como ninguna entidad en particular y no tiene respecto por lo que imita. Puede parecerse a un millón de formas de vida, de un millón de diferentes planetas, dependiendo de lo que necesita hacer. Eso me dio la oportunidad de hacer cosas que nunca se habían hecho en una película, porque no había excusa para hacerlas antes."
Por su parte Roy Arbogast se encargó de los efectos mecánicos, como las tormentas de nieve o las explosiones que se ven a lo largo de la película. Y el mago de los efectos especiales Albert Whitlock, se encargó de los matte paintings, principalmente los de la nave extraterrestre enterrada en la nieve.
Cuando la película entró en post-producción, Bottin pasó a vivir literalmente en el estudio. Pero se le terminó diagnosticando agotamiento y fue ingresado en el hospital. Debido a eso, el monstruo perro-cosa fue creado por Stan Winston, quien rechazó ser acreditado por su trabajo, ya que no quería quitarle el mérito a Bottin por su trabajo. Winston recibió un agradecimiento especial en los títulos de crédito finales. 
El mayor incidente del rodaje lo vivió Bottin, quien para la escena en la que la cabeza de Norris se separa de su cuerpo, había utilizado materiales altamente inflamables para la construcción del interior de la cabeza y su cuello. Por cuestiones de continuidad, Carpenter decidió que necesitaba llamas a su alrededor al rodar la escena, y al encender una barra de fuego con toda la habitación llena de gases inflamables, ésta se incendió. No hubo heridos, pero el modelo de efectos especiales en el que Bottin había trabajado durante meses se destruyó.
Durante el rodaje a Carpenter se le ocurrió que durante la batalla final podrían dinamitar a la criatura y sería necesario rodar unas escenas de la cosa mediante stop-motion. Como Randall William Cook (Los Cazafantasmas) ya era parte del equipo le encargaron las labores de realizar los efectos para la nueva escena. Para conseguir el dinero necesario hablaron con la Universal y les solicitaron un presupuesto extra para llevarla a cabo, a lo que la productora accedió. Al final los momentos de stop-motion no fueron incluidos en el montaje final, ya que no convencieron a Carpenter, por lo que decidió recortar la escena. El presupuesto final de la película ascendió a 15 millones de dólares.
A diferencia de la mayoría de sus películas, Carpenter no compuso la banda sonora. Ennio Morricone fue el encargado de escribir la partitura (tras ofrecérsela a Jerry Goldmsmith), básicamente porque la Universal nunca consideró a Carpenter para que lo hiciese. Pero cuando el director pudo conseguir al compositor italiano ni se lo pensó dos veces. Pero la relación entre ambos no fue del todo fácil debido a que Morricone no hablaba inglés y Carpenter no hablaba italiano, de modo que tenían que utilizar un interprete y además se comunicaban tocando un piano. Morricone compuso una banda sonora en sintonía con la mayoría de las creadas por el propio Carpenter, a medio camino entre lo instrumental y lo electrónico.

ESTRENO
Si Alien había puesto de moda el terror espacial, E.T., el extraterrestre (1982) cambió eso de un plumazo, de pronto los aliens eran positivos y bienintencionados, y justo en ese momento se iba a estrenar La cosa, proponiendo un festival del horror. El estudio no sabía que hacer con su película y decidió cambiar a toda prisa la publicidad para llegar un mayor rango de público. Los posters hasta aquel momento en blanco y negro, pasaron a uno nuevo creado por Drew Struzan en color (hecho en tan sólo una noche) y el tagline original "Man is the warmest place to hide" fue cambiado por "The ultimate in alien terror", sólo para que la palabra "alien" apareciera en ella (lo irónico es que el primer tagline fue creado por Stephen Frankfort, el mismo autor del popular "In space no one can hear you scream" de Alien).
La película tuvo dos test screenings con público, y a la Universal no les gustó el resultado de los mismos, principalmente en lo referente a su ambiguo final, por lo que se decidieron crear uno nuevo en el que Childs desaparecía en la noche y MacReady se quedaba solo. Se proyectó la película con ambos finales y el público escogió el nuevo, el cual fue aprobado y es con el que se debería haber estrenado. Los responsables de la película no estaban contentos con ese final y lograron convencer al estudio de mantener el original, Ned Tanen, presidente de la Universal, les dio su aprobación sólo 10 horas antes de que comenzarán a producir las copias para su estreno en cines.
La película se proyectó en un pase para los críticos y fue totalmente masacrada por ellos, quienes la consideraron un festival gore sin más alicientes. No era buena señal.
Todos los malos augurios se hicieron realidad el 25 junio del 1982, cuando se estrenó, debutando en el octavo puesto de la taquilla. La película recaudó en los Estados Unidos unos correctos, aunque insuficientes 19.629.760 de dólares, siendo considerada un fracaso comercial, además de uno crítico. El estrenarse dos semanas después de E.T., el extraterrestre (1982) no le ayudó en su carrera comercial, aunque como admitiría el productor Stuart Cohen, "la película estaba simplemente fuera de sincronía con el tono y tendencia de los ochenta." Era una película adelantada a su tiempo y el público no estaba preparado para ella.
"Me tomo cada fracaso duramente," recordaba amargamente Carpenter. "El más duro de todos fue el de La cosa. Mi carrera podría haber sido muy diferente si hubiera sido un gran éxito... La película fue odiada. Incluso por los fans de la ciencia ficción. Pensaron que les había traicionado y la intensidad fue una locura. Incluso el director de la película original, Christian Nyby, estaba en mi contra."
Para Carpenter significó un duro golpe a su carrera. La que sería su siguiente película Ojos de fuego (1984), adaptación de la novela homónima de Stephen King y con guión también de Bill Lancaster, fue cancelada por la Universal una semana después del estreno de La cosa (siendo más tarde dirigida por Mark L. Lester). El remake de Sólo los ángeles tienen alas (1939) de Howard Hawks, que estaba desarrollando para Columbia corrió la misma suerte. El director terminó aceptando rodar Christine (1983) porque, "necesitaba un trabajo," según confesaría.
Y a otros miembros del equipo no les fue mucho mejor. Stuart Cohen fue invitado a irse de la Universal un mes después del estreno y nunca produjo otra película. Fue también la última película de Bill Lancaster. Y por su parte Ennio Morricone fue incomprensiblemente nominado a los premios Razzie por su partitura.
La película, como su criatura, fue transformándose poco a poco y a día de hoy es considerada una obra maestra del cine.

ESCENAS ELIMINADAS
Se eliminaron varias escenas de la película. Algunas de ellas fueron incluidas en la edición en DVD de la película y de otras se sabe que se rodaron aunque sólo existen algunas imágenes que demuestran su existencia.
1. Doc y Blair comprueban el cuerpo del noruego que Garry mató. Éste toma sus placas de indentificación y lee su nombre, Jans Bolen. Garry le pregunta a Childs si entendió algo de lo que dijo el noruego y Childs le responde, "¿Estoy empezando a parecerte noruego, bwana?"


2. Norris va a la cabaña de MacReady le dice que tiene que pilotar el helicóptero hasta la base noruega.


3. La escena en la que MacReady y Doc revisan la base noruega era más larga y después de encontrar el bloque de hielo, descubrían el cuerpo de uno de los noruegos muerto dentro de un armario.


4. El resto del equipo está sentado junto mientras esperan que MacReady y Doc regresen de la base noruega.

5. MacReady lleva sus cosas a la base, ya que el frío es demasiado intenso para su cabaña.

6. El Dr. Copper y Fuchs revisan imágenes de la base noruega.


7. MacReady ve metraje de la base noruega con su muñeca hinchable.


8. Blair revisa el cuerpo muerto de la cosa-perro y después el resto de sus compañeros le hacen preguntas al respecto. Blair les explica que el monstruo quiso imitar la forma de sus perros y que además aún no está muerta.


9. MacReady y Norris salen del cráter en el que se encuentra la nave alienígena.

10. MacReady muestra a todos las ropas rotas que Nauls encontró en su cocina, revelando que quien las llevara puestas debía ser una persona grande, aunque al ser todos hombres de gran tamaño la mayoría son sospechosos de ser "cosas".


11. Bennings entra en la perrera y ve como alguien se va en ese momento, comienza a seguirle y encuentra algo dentro en el lugar, pero no se muestra el qué. Es entonces cuando sería apuñalado con un picahielos por la espalada por un atacante desconocido.

12. Mientras los personajes están atados a las sillas, las luces se apagan causando el pánico entre todos, hasta que MacReady y Palmer consiguen arreglarlo. Esta escena fue eliminada porque estaba iluminada con luz azul, la cual no hacía funcionar la escena.

13. La muerte original de Fuchs. En esta escena los protagonistas se han dividido en grupos para buscar a Fuchs, tras descubrir que ha desaparecido una vez vez vuelven las luces. Childs y Palmer entran en el invernadero y observan que el tejado del mismo ha sido arrancado y toda la plantación de marihuana del primero se ha congelado. Mientras discuten, la puerta se cierra y encuentran el cuerpo de Fuchs empalado a la puerta.


14. MacReady y Nauls están revisando la cabaña del primero, cuando de pronto la muñeca hinchable de MacReady sale volando por el techo destrozado de la cabaña y asustando a ambos.


15. Cuando Blair-cosa se mostraba en pantalla era más largo y se hizo uso de stop-motion, que no convenció a Carpenter, por lo que decidió recortar la escena.


16. Un final alternativo que mostraba lo que quedaba del campamento al día siguiente. Aparece un husky, el cual se detiene para mirar atrás, antes de seguir corriendo. Este final se utilizó en algunos pases de televisión.


17. Se filmó otro final alternativo, que mostraba que MacReady había sido rescatado y que estaba esperando por una prueba de sangre. Este final se rodó como una medida de precaución y nunca fue usado, ni siquiera en los pases de prueba, no era parte de la visión original de Carpenter de la película. A día de hoy no ha sido nunca mostrado.

VALORACIÓN
La cosa es la película que mejor ha retratado la paranoia, casi puede tocarse en cada plano. La película trata sobre la desconfianza, plantea una situación en la que cualquiera que te rodea puede ser tu enemigo, aunque tenga la cara de tu amigo.
Cuando la acción se desata ya no sabemos quien es humano y quien no, Carpenter nos coloca en la posición de ser un miembro más del equipo. Cuando Blair le dice a MacReady que no se fíe de Clark, no sabemos si está en lo cierto o no. Cuando MacReady y Nauls vuelven de la cabaña del primero, no sabemos a quien creer. ¿Blair ya es la cosa cuando se vuelve loco para que así lo encierren o es asimilado posteriormente en la caseta? Cuando el perro llega a la base y lame a Bennings no sabemos si lo ha infectado. El director nos contagia a nosotros con la paranoia y el miedo. Cada frase o gesto de un personaje no sabemos como interpretarlo, si se trata de una persona o una imitación y que intenciones guarda, si habla el miedo o lo hace la cosa. A diferencia de la película original que mostraba el miedo debido a la guerra fría, aquí es la paranoia por la paranoia, lo que la hace totalmente atemporal.
Y la construcción de la historia es fantástica porque nunca sabemos cuando los personajes fueron asimilados, cualquiera de ellos tuvo la oportunidad de haberlo sido, eso hace que la película siempre funcione y la tensión se multiplique por mil. Y por eso explota con tanta eficacia en la escena de la prueba de sangre.
Pero las lecturas de la película van mucho más allá, y ese miedo a la sangre, en la película sinónimo de muerte, nos hace pensar en el SIDA y eso que la película se realizó antes del boom de la enfermedad. Aunque claro está, esa no fue la intención del director.
Carpenter escapó de sustos fáciles y de los recursos más manidos del cine de terror, algunos que él mismo ayudó a crear con La noche de Halloween. En lugar de ocultar al monstruo, lo que siempre hace aumentar la tensión, lo colocó delante de la cámara, y el impacto y el horror fueron mayores. Además éste no es un monstruo cualquiera, la cosa cambia constantemente durante toda la película, resultando cada aparición siempre diferente y original. Y nunca vemos su auténtica forma (posiblemente no la tenga), que es otra gran idea de la película, sólo vemos al monstruo a través de sus copias o transformaciones.
El director da toda una lección de dirección, desde el aprovechamiento del formato panorámico, que contra todo pronóstico funciona en una historia tan claustrofóbica como ésta (sólo ver esos encuadres de Clark con el bisturí), la elegancia a la hora de filmar cada escena, hasta su excelente uso del montaje (como lo demuestra la escena de la prueba de sangre).
Y muchas de las escenas gore no son gratuitas y tienen un propósito, como por ejemplo, la famosa escena de la cabeza de Norris, ya que le da la pista a MacReady de que cada parte de la cosa lucha por sobrevivir. Lo que conduce a su vez a la escena de la prueba de sangre.
Otra de las ideas más brillantes de la película, es el viaje de los protagonistas a la base noruega, un inteligente adelanto de lo que les sucederá a ellos mismos.
Y tiene otros apuntes igual de geniales. Como la aparición de la nave que Blair-cosa estuvo construyendo. La muerte de Clark a manos de MacReady descubriendo después de matarlo, que era humano (mostrando así las consecuencias del miedo y la desconfianza). La falta de explicación a la muerte de Fuchs, de la cual sólo tenemos de información las conjeturas de los que le encuentran, y cuyo desconcierto aumenta el miedo. Esa muerte, sumada a la de Nauls también fuera de cámara, aumenta la tensión de la historia.
Es una película muy coral, donde los personajes no se desarrollan individualmente demasiado y pueden definirse de una forma sencilla, MacReady (líder), Childs (impulsivo), Palmer (excéntrico), etc, pero sí se desenvuelven como grupo, uno en el que nadie confía en nadie, lleno de sospechas y mezquindad.
Se le perdonan a la película sus pequeños defectos, como el absurdo momento en que al noruego se le escapa la granada (a su vez necesario para hacer avanzar la historia). Y tal vez, que desde el momento en el que se sabe que sólo Blair es la cosa hasta el enfrentamiento final, hay un pequeño parón, pero que se compensa con un gran sentido del suspense. Aunque creo que debería haberse mostrado la muerte de Nauls para darle más fuerza al final y no tener tantas muertes fuera de cámara, aunque la película sigue funcionando sin ella.
Creo que la exclusión de la escena de la persecución con motos de nieve benefició a la película, ya que al centrar la historia en la base aumenta la idea de aislamiento de la película.
Carpenter llevó la idea de la paranoia de la novela hasta sus últimas consecuencias, no sólo siendo más fiel a la obra de Campbell, si no también superando a la película de Nryby y Hawks.
Y su final es brillante, manteniendo la idea de paranoia hasta el infinito, al terminar la historia de una forma abierta y ambigua. Stuart Cohen confesó que la visión de Lancaster era que ambos eran humanos y que morían congelados en la nieve. Y aunque fue una escena que tuvo muchos cambios durante la producción e igual no se deben sacar demasiadas interpretaciones de ella, sólo os digo una cosa, MacReady respira, Childs no. Fijaos la próxima vez que veáis la película.
La cosa no es sólo la mejor película de terror de los 80, es una de las mejores de la historia. Y es que tenemos al mejor director que haya dado el cine de terror en su mejor momento, realizando su obra cumbre. Una historia de terror infinito que se ha convertido en un clásico.

CURIOSIDADES
John Carpenter declaró que de todas sus películas, ésta es su favorita.
El efecto de sonido del viento de la Antártida fue realmente grabado en el desierto a las afueras de Palm Springs.
Adrienne Barbeau puso voz al ordenador de MacReady de forma no acreditada. Barbeau era la mujer de Carpenter por aquel entonces.
Los tentáculos que Clark ve en la jaula de los perros eran en realidad látigos movidos por Rob Bottin.
Carpenter considera ésta como la primera película de su trilogía del apocalipsis. Siendo las otras dos El príncipe de las tinieblas (1987) y En la boca del miedo (1994).
Es una de las pocas películas de la Universal que no comienza con su logo.
En El enigma... de otro mundo (1951) la acción acontece en el Polo Norte. En La cosa es en el Polo Sur.
El capítulo "Ice" de la serie Expendiente X (temporada 1, episodio 8), es un homenaje a esta película.
Carpenter y Russell han admitido que después de todo el tiempo que ha pasado desde el estreno de la película, todavía no saben quien fue reemplazado por el alien, ni cuando.
En la película hay dos personajes llamados Mac y Windows, aunque es una mera casualidad.
La película fue prohibida en su estreno en Finlandia.
En el plano de MacReady sosteniendo el plato con la sangre de Palmer, antes de hacer la prueba para comprobar si es un alien, la mano que sostiene el plato es falsa.
Se estrenó el mismo día que Blade runner (1982) y al igual que aquella, se convirtió en una película de culto, tras ser un fracaso critíco y comercial.
El fantástico póster de la película fue creado por Drew Struzan en tan sólo una noche. El artista recibió una llamada de un productor de la Universal Pictures que le preguntó si podía tener al día siguiente un póster para la película. Lo más increíble es que Struzan lo hizo sin tener material de referencia alguno, ni concepto, tan sólo sabía que se trataba de un remake de El enigma... de otro mundo (1951).
La lucha final contra la cosa requirió del trabajo de 50 técnicos.
Primera película rodada por John Carpenter para los grandes estudios.
Como la acción ocurre en la Antártida, la película se ha convertido en parte de su cultura y es tradición en las estaciones de investigación antárticas británicas, ver la película en su fiesta del mediodía, la cual tiene lugar cada 21 de junio.
Keith David lleva guantes durante la mayor parte de la película, esto se debe a que el actor se había roto una de sus manos en un accidente de coche y necesitaba cubrir su mano enyesada.
Primera película de John Carpenter en la que no compone la banda sonora él mismo.
Mientras hablaban sobre el personaje de MacReady, John Carpenter y Kurt Russell decidieron que sería un ex-piloto de Vietnam que se había sentido desplazado por su servicio en dicha guerra. Al final no se hizo ninguna mención a eso en la película.
Rob Bottin encabezó a un equipo de más de 40 personas.
En la versión original de la película, el cocinero escuchaba la canción "Superstition" de Stevie Wonder. Pero como la Universal no aseguró los derechos del tema, tuvo que ser sustituida en su edición de vídeo doméstico. Desde entonces, la productora ha renegociado la licencia de la canción de Wonder.
Carpenter dijo que Wilford Brimley fue el único actor al que no le dio asco la escena de la autopsia, donde se usaron auténticos órganos de animales, ya que el actor era un vaquero en la vida real y el destripar un animal y extraer sus órganos era algo normal para él.
Cuando la película se emitió por primera vez en la televisión americana, Sid Sheinberg, ejecutivo de la Universal, entregó un montaje diferente de la película, en el se incluían escenas de introducción para cada personaje. Esta versión repudiada por Carpenter, ya no existe.
Al principio de la película cuando los noruegos aterrizan en la base americana, el que lleva el rifle dice, "Se til helvete å komme dere vekk! Det er ikke en bikkje det er en slags ting! ¡Det imiterer en bikkje, det er ikke virkelig! ¡Kom dere vekk idioter!", lo cual se traduce como, "¡Largaros de ahí! ¡No es un perro, es una clase de cosa! ¡Es la imitación de un perro, no es real! ¡Apartaros idiotas!" 
La apertura de los títulos de crédito es idéntico al del film de Howard Hawks. Para crear el efecto con la aparición del título, se utilizó una celda de animación con el texto "La cosa" escrito, a la cual se le colocó detrás un tanque de pescado lleno de humo que estaba cubierto por una bolsa de plástico. La bolsa de basura se incendió, creando el efecto del título formándose en la pantalla.
En la escena que MacReady y el Dr. Copper viajan en helicóptero a la base noruega, el piloto le cedió los mandos del aparato realmente a Kurt Russell cuando despega, de hecho si uno se fija detenidamente puede verse como el helicóptero oscila, momento en el que Russell tomó los controles.
Cuando los protagonistas discuten sobre la nave espacial, Palmer dice, "carros de los dioses", es una referencia al libro de Erich von Daniken "¿Carros de los dioses?", que se basaba en la hipótesis que monumentos históricos habían sido construidos con la ayuda de los extraterrestres, como las pirámides de Egipto, y quienes habían sido considerados como deidades.
El perro noruego fue llamado Jed y era mitad lobo, mitad husky. Aunque para la escena inicial en la que lo persiguen en helicóptero se usó otro perro distinto, pintado para parecerse a Jed.
La cosa fue una película de lo más masculina. No hay mujeres en el reparto (la única excepción sería la voz del ordenador de MacReady) e incluso el equipo de rodaje estaba compuesto íntegramente por hombres, la única mujer que formaba parte de él, estaba embarazada y tuvo que dejar el rodaje, siendo sustituida por un hombre.
Joel Polis (Fuchs) confirmó que lo que agarra cuando MacReady entra en su habitación mientras trabaja, era un frasco de ácido.
En la videojuego basado en al película, también llamado La cosa (2002), se revela que MacReady fue rescatado por un equipo de rescate y que Childs se congeló hasta la muerte. Carpenter declaró que el juego es canon.
El productor asociado Larry J. Franco, tiene un cameo como el noruego con el rifle visto al principio de la película.
Fue nominada a dos premios Saturn, en las categorías de mejor película de horror y mejores efectos especiales (Rob Bottin).
Kurt Russell necesitó de un año en conseguir la barba que luce en la película.
La icónica frase de MacReady al final de la película, "Porque no esperamos, aquí un rato, haber que ocurre," se le ocurrió a Kurt Russell.
John Carpenter tiene un cameo como uno de los noruegos de los vídeos que encuentran los protagonistas.
La flor de carne que ataca a Childs en la escena de la perrera es un efecto muy detallado, los 12 pétalos son lenguas de perro con una fila de dientes caninos.

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Sunday, October 01, 2017

El efecto dominó

Este artículo contiene spoilers, no leer si no se quiere conocer partes esenciales de la trama de la película.

Una familia y un amigo de la misma, deberán hacer frente a las consecuencias de un apagón que deja a toda la población sin electricidad.

EL FIN DEL MUNDO
"Damos por sentada nuestra tecnología. Esperamos que siempre estará ahí como el aire. Pero a pesar de que la sociedad no se rasga por la mitad, se va deshilachando en los bordes. El efecto dominó es sobre uno de esos bordes donde los hilos van a perderse," así explicaba David Koepp de que trataba su película, El efecto dominó (The Trigger Effect, 1996), la cual significó su debut como director, tras una exitosa carrera como guionista.
Keopp se encargó también de escribir el libreto. "Era un guión muy personal para mí," declaraba el director. Y se nota el mimo puesto en las páginas, siendo uno de los mejores guiones de su carrera, del cual tuvo que escribir 12 versiones hasta dar con el definitivo.
La idea de la película surgió mientras Koepp veía la serie documental Connections (1978) de la BBC, creada por James Burke y que hablaba sobre la historia de la ciencia. "Estaba fascinado por como [Burke] identificaba los vínculos entre herramientas primitivas y modernas, y mostraba como los inventos causaban más cambios," admitía Koepp. "El programa también exploraba como nos volvemos dependientes y desinteresados de los objetos cotidianos que nos rodean, y se convirtió en la semilla para la historia." De hecho, el primer episodio también titulado "The Trigger Effect", mostraba las consecuencias del apagón de Nueva York.
Otra fuente de inspiración vendría del episodio "The Monsters Are Due on Maple Street" de la popular The Twilight Zone (1959-64), en la que los vecinos inician una caza brujas cuando se quedan sin energía y sospechan que se trata de una invasión alienígena. "Quería hacer un guiño a todos los fans de Twilight Zone que hay por ahí," admitía Koepp. "Aunque ya llevaba trabajando mucho tiempo en el guión, antes de darme cuenta de las similitudes con el episodio "The Monsters Are Due on Maple Street". Siempre me ha encantado ese episodio porque mi tío Claude Akins trabajó en él."
El reparto principal se compuso por caras conocidas del cine de los 90. Kyle MacLachlan interpretó a Matthew, el protagonista, aunque inicialmente quería interpretar el papel de su amigo Joe, el cual terminó recayendo en Dermot Mulroney.
Por su parte, el papel de Annie, mujer de Matthew, fue interpretado por Elisabeth Shue, quien acababa de rodar Leaving Las Vegas"Siempre me había gustado Elisabeth en pantalla, pero todo lo que se le permitió fue mostrar su belleza. Sabía que era capaz de mucho más," decía Koepp sobre la elección de la actriz. Pero inicialmente el guión no atrajo a Shue. "Cuando lo leí por primera vez no podía imaginarme interpretando a una mujer con un niño viviendo en los suburbios," admitía la actriz. "Después de Leaving Las Vegas tuve que seguir interpretando personajes donde las apuestas eran realmente altas y el dolor era profundo. Quería seguir viviendo la vida al límite a través de mis personajes." Después de discutir el guión con Koepp, Shue comenzó a tener interés por él e incluso ayudó a desarrollar el personaje de Annie.
En papeles secundarios podemos encontrar a Richard T. Jones, Bill Smitrovich, Michael Rooker, Richard Schiff y Jack Noseworthy. Y en un brevísimo cameo a Greg Grunberg.

RODAJE
Co-producida por Amblin Entertainment y Universal Pictures, y con un presupuesto de 8 millones de dólares, la película se rodó entre el 31 de julio de 1995 y el 22 de septiembre del mismo año. Se filmó en la ciudad de Los Alamitos (California) y se utilizaron los exteriores de la inactiva planta nuclear de Rancho Seco de la ciudad de Sacramento (California).
Koepp contó con la ayuda de varios amigos directores con los que había trabajado a lo largo de su carrera, como Steven Spielberg, Brian De Palma y Steven Soderbergh. "Spielberg tenía un montón de cosas específicas y útiles que decir, y Brian De Palma miró mis storyboards y me dio muchas sugerencias," declaró Koepp. Tanto el director de Carrie como Soderbergh recibieron un agradecimiento en los títulos de crédito.
No fue la única ayuda que recibió Koepp. Para la escena en la que Elisabeth Shue lee un cuento a su hija, el director se había quedado sin fondos por lo que no podía permitirse el utilizar un cuento auténtico, así que tuvo que recurrir a una historia original. Su amigo, el director y guionista Gary Ross (Pleasantville), acudió al rescate, prometiéndole escribir algo para él, pero con la condición de que lo haría en verso, a lo que Koepp aceptó. Y así Ross escribió varias estrofas de un cuento sobre un niño que quiere volar. Con el paso de los años los fans trataron de conseguir el libro de la película, pero claro está, éste no existía. Vueltas de la vida, Ross 16 años después terminaría escribiendo y publicando el libro completo de 96 páginas bajo el título de "Bartholomew Biddle and the Very Big Wind".
En la película nunca se desvela que causa el apagón, aunque Koepp filmó una escena donde se daba esa explicación. Al final el director creyó que disminuía la tensión y decidió eliminarla.
Pese a ser una producción de la Universal, a la hora de su distribución en los EE.UU., delegó esas funciones en su división Gramercy Pictures, enfocada en producciones más pequeñas y artísticas. La película se estrenó en territorio norteamericano el 30 de agosto de 1996, debutando en su primer fin de semana en el puesto 12 de la taquilla y teniendo recaudando final de tan solo 3.622.979 de dólares en su país de origen.

VALORACIÓN
De su faceta detrás de las cámaras, El efecto dominó sigue siendo la mejor película de Koepp. Un relato brillante sobre la sociedad moderna, que no ha perdido un ápice de su mensaje pese a los años que han pasado desde su estreno. Y es que ahora tenemos una mayor dependencia de la tecnología que en el momento en que fue realizada la película.
Lo brillante es que nunca sabemos la explicación de las causas del apagón. La película nos pone en una situación limite, a la que no sabemos como se ha llegado, pero que por cercana, tememos que suceda.
Koepp inicia la película con dos coyotes deborando lo que parece ser un tercero, una imagen clara de lo que veremos a continuación. ¿Sin la tecnología nos convertiríamos en bestias? ¿Saldría lo peor de nosotros mismos? La película nos habla de como las personas puestas en una situación limite son capaces de hacer cualquier cosa, como robar, matar, traicionar a un amigo o engañar a su pareja. El apagón muestra la peor cara de cada personaje. Annie no para de coquetear e insinuarse a Joe. Matthew, además de estar lleno de celos, roba en una tienda y entra por la fuerza en una casa. Y el primer impulso de Joe, además de ligar con Annie, es comprar un arma (la misma que terminará acarreándole problemas). En definitiva El efecto dominó nos habla de la condición humana.
Los problemas en el matrimonio de Matthew y Annie, esa cobardía de la que él hace gala cuando no no se enfrenta a los dos hombres que insultan a su mujer y esa insatisfacción sexual en la que parecen haber caído, estallan cuando llega el apagón. Toda la aventura que correrán pone al límite su relación, y les hace darse cuenta de lo que sienten realmente uno por el otro y una vez termina la película, ésta se ha vuelto más fuerte. Esa casa a medio construir que comparten al principio de la película, ya está completa cuando termina, tal vez es la mejor metáfora de su matrimonio.
Por su parte, Joe envidia a Mathhew, desearía ser él quien estuviera casado con Annie, los observa mientras retozan en el sofá y lleva en la cartera las fotos de su familia. Koepp pone en su boca la frase, "This is not my beautiful wife", en lugar de en la de Matthew, con toda las connotaciones que eso conlleva. Es además una frase de la canción "Once In A Lifetime" de Talking Heads, un tema sobre el descontento de la clase media.
No es el único pequeño detalle que hace alzarse a El efecto dominó como la gran película que es.
Como el mostrar a lo largo de toda la historia al personaje de Raymond cruzándose en el camino de Matthew varias veces, para descubrir al final de la película que no es más que otro padre que sólo quiere poner a salvo a su hija.
Y visualmente no se queda atrás, como lo demuestra el excelente (y muy Brian De Palma) plano secuencia inicial, con el que Koepp nos muestra las consecuencias de como un pequeño suceso puede desencadenar algo mayor (y en un precedente de lo que sucederá después, lo hace un enchufe).
Hay influencias de directores con los que Koepp trabajó previamente, de Spielberg tenemos una historia situada en los suburbios de una ciudad norteamericana y de Brian De Palma el plano secuencia antes mencionado.
Koepp se rodeó de buenos colaboradores como lo constata la fotografía impecable de Newton Thomas Sigel (Sospechosos habituales) y la sutil banda sonora de James Newton Howard (El protegido). Además saca unas interpretaciones excelentes de su trío protagonista, así como del memorable Michael Rooker, en un personaje que sirve como catalizador al final de la historia. 
Tal vez el planteamiento daba para más, y Koepp sólo se queda en una historia a ras de suelo, pero hay que admitir que realmente funciona.
Y sorprende que la película termine con un final feliz en lugar con uno mucho más deprimente como todo hacer prever. Koepp deja a los personajes cara a cara con las consecuencias de sus actos. Matthew y Annie seguramente saldrán adelante, y puedan sentirse bien consigo mismos, pero seguramente otros no podrán hacerlo del mismo modo, como por ejemplo, su odioso vecino.
El efecto dominó narra como un grupo de personas tratan de mantener su humanidad sin la tecnología que hasta ese momento los convertía en humanos. Da para debatir un buen rato.
Espero que esta reseña cause un efecto dominó y poco a poco la gente descubra la película, y se la coloque en el lugar que merece.

CURIOSIDADES
Matt y Annie viven en la esquina de Maple y Willoughby, un guiño a los episodios de The Twilight Zone, "The Monsters are Due on Maple Street" y "A Stop At Willoughby", los cuales son los episodios favoritos de Koepp.
La película que ven los protagonistas por la televisión es La noche de los muertos vivientes (1968).
La Industrial Light and Magic hizo una sutil contribución creando los matte painting digitales de la película.
El número de muertos de la película asciende tan solo a 1.
El póster de la película Clockers (1995) puede verse en el cine al que acuden Matthew y Annie.

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Friday, September 01, 2017

Encuentros en la tercera fase

"Es un acontecimiento sociológico."

Este artículo contiene spoilers, no leer si no se quiere conocer partes esenciales de la trama de la película.

Por todo el mundo se comienzan a producir avistamientos de ovnis y tras tener un encuentro con uno, la vida de Roy Neary cambiará para siempre. Desde ese momento dedicará todos sus esfuerzos a encontrar respuestas a tan asombroso acontecimiento.

VIGILAD LOS CIELOS
En parte, el germen de Encuentros en la tercera fase (Close Encounters of the Third Kind, 1977) surgió en la infancia de Steven Spielberg, cuando su padre, sin previo aviso, lo llevó una noche a ver una espectacular lluvia de meteoritos. Cuando tenía 17 años, el director creó la que fue su primera película, Firelight (1964), hecha con un presupuesto de 600 dólares y llena de aliens maliciosos, y de la que Encuentros en la tercera fase puede considerarse su remake, algo admitido por el propio Spielberg.
No sería hasta la post-producción de Loca evasión (1974) en 1973, que Encuentros en la tercera fase empezaría a cobrar realmente forma. Spielberg establecería entonces un acuerdo con David Begelman de la Columbia, para realizar una película de ciencia ficción. Cuando el director se reunió con Begelman en compañía de Michael y Julia Phillips, productores de Encuentros en la tercera fase, el jefe de la Columbia les preguntó cuanto iba a costar su película sobre ovnis, a lo que Spielberg respondió que 2,7 millones de dólares, según su instinto creyó que era la cifra más alta que podía decir (la Columbia venía de sufrir la peor época de su historia, en la que estuvo a punto de declararse en bancarrota y su situación no era muy estable). En un primer análisis, Douglas Trumbull calculó que sólo los efectos visuales costarían 3 millones de dólares, una cifra récord para la época. Y ese sería el inicio de los problemas, que llevarían a cambiar el destino de director y estudio para siempre.
Durante el rodaje de Loca evasión, Spielberg escribió una breve sinopsis de la historia, que recibía el título de "Watch the Skies" y que narraba la historia de Van Owen, un piloto de las fuerzas aéreas que avista un platillo volante, lo que cambiaba su vida.
Los Phillips presentaron a Paul Schrader a Spielberg, el cual había sido el guionista de Taxi Driver, película que ellos habían producido. Schrader llegó a un acuerdo para escribir el guión de la película en diciembre de 1973. El libreto de Schrader, de título "Kingdom Come", cambió ciertos aspectos de la historia de Spielberg, aunque mantuvo a su protagonista (Paul Van Owen), quien pasó a ser un hombre que trabajaba para el gobierno buscando pruebas de avistamientos ovni sin mucho entusiasmo, pero un día avista uno y acude al gobierno para destapar todo el asunto, le dan fondos ilimitados para perseguir el contacto con extraterrestres de forma clandestina, cosa que hace durante 15 años y al final descubre que la forma de hacer contacto está implantada en su interior.
A Spielberg no le gustó el guión de Schrader, incluso llegó a declarar que era, "uno de los guiones más vergonzosos que jamás se hubiera entregado a un estudio o director". Al parecer poco tenía que ver con la temática ovni y trataba más sobre un escéptico que se convierte en creyente.
Las diferencias creativas con Schrader, llevaron a Spielberg a contratar a John Hill para que reescribiera el guión, pero durante la post-producción de Tiburón también rechazó su guión. Finalmente Spielberg decidió escribirlo por si mismo.
En diferentes momentos de la producción, participaron en el libreto Jerry Belson (quien añadió humor al personaje de Neary), David Giler, Matthew Robbins y Hal Barwood (estos dos últimos ayudaron a Spielberg durante cuatro días a escribir la escena de la abducción de Barry).
Incluso el productor Michael Phillips puso su grano de arena en la historia, al convencer al director que los aliens fueran bondadosos y no los típicos con malas intenciones.
Una vez finalizada la película Schrader presentó una demanda en la WGA para que se le acreditara en la película, ya que según él había rasgos de su guión en ella, como en el personaje de Roy Neary, la noción de cinco tonos y cinco colores, y el encuentro con los aliens al pie de la montaña, la cual es implantada en el cerebro del protagonista. "La idea de los platillos volantes como una experiencia religiosa, no está en la naturaleza de Spielberg. Está en mi naturaleza," declaraba Schrader. Al final sólo Spielberg fue acreditado.
Y el ufólogo Josef Allen Hynek, quien acuñó el termino "Encuentros de tercera clase", tampoco estaba contento con los responsables de la película, y escribió una carta a los productores expresando su malestar por el uso de su terminología e ideas, sin acreditarle por ello, ni tampoco recibir pago alguno. Pronto lo contrataron como asesor técnico y le dieron un cameo al final de la película.
Durante el rodaje de Tiburón, Richard Dreyfuss oyó hablar al director de su proyecto sobre ovnis, lo que despertó su interés e instó a Spielberg a que le contratara para dar vida al protagonista. El problema era que Spielberg había escrito el personaje de Roy Neary con una edad de 45 años y Dreyfuss tenía 30. Finalmente el director decidió darle el papel, pero Dreyfuss pidió un sueldo de 500.000 dólares más un porcentaje de los beneficios de la película. Julia Philips y el estudio se negaron a pagarle semejante sueldo, por lo que comenzaron la búsqueda de un sustituto. Consideraron a Steve McQueen (que lo rechazó porque dijo que no podía llorar en la película), Jack Nicholson (quien no estaba disponible por otras películas), Al Pacino (quien no estaba interesado), Dustin Hoffman, James Caan (una sugerencia del estudio que quedó descartado por pedir 1 millón de dólares y un 10% de los beneficios de la película) y Gene Hackman (el actor estaba atravesando problemas matrimoniales y no podía estar fuera de Los Angeles durante 4 meses). Al final Dreyfuss aceptó el papel a cambio de 300.000 dólares.
Spielberg había escrito el papel de Lacombe expresamente para François Truffaut y aunque se tantearon a otros actores como Lino Ventura, Yves Montand y Jean-Louis Trintignant, finalmente llamó a Truffaut para ofrecérselo. "No pensé que fuera en serio. Supuse que pensaba que hablaba inglés," admitía Truffaut. Spielberg por su parte declaró, "necesitaba a un hombre que tuviera el alma de un niño." o básicamente que Truffaut fuera él mismo. El director galo estaba trabajando en un libro sobre actuación y decidió aceptar el papel para documentarse (aunque finalmente abandonaría dicho proyecto). Por su trabajo recibió un sueldo de 75.000 de dólares. Según declararía el director de Los 400 golpes, "estaba casi siempre presente, pero, al igual que Greta Garbo, sólo puedo decir que tenía la sensación de estar esperando la mayor parte del tiempo."
Como el inglés de Truffaut no era demasiado bueno se introdujo el personaje de un traductor, el cual sería interpretado por Bob Balaban. Lo paradójico es que a vez el francés de Balaban no era mejor que el inglés de Truffaut, ya que no lo hablaba desde la escuela secundaria.
Spielberg tuvo problemas para dar con una actriz que diera vida a Jillian, papel para el que audicionó a varias actrices, incluida Meryl Streep. El director Hal Ashby se hizo eco de ello y le recomendó a Melinda Dillon, que había protagonizado su película Esta tierra es mi tierra (1976) y con la que había quedado más que satisfecho. Ashby le envío dos rollos de película con su actuación, tras verlos Spielberg la contrató. Algo que sucedió el fin de semana anterior al inicio del rodaje.
El director de Parque Jurásico fichó a Teri Garr para el papel de Ronnie Neary después de verla en un anuncio de café.
Y el pequeño Cary Guffey de cuatro años daría vida a Barry Guiler, hijo de Jillian, en el que sería su debut como actor.

RODAJE
El rodaje comenzó el 16 de mayo de 1976 y se extendió hasta febrero del año siguiente. Tuvo lugar en localizaciones de Estados Unidos, México y India. El grueso de escenas de exteriores se concentraron en Wyoming (Devil's Tower), Alabama (exteriores de la casa de Neary, la casa de Jillian y las escenas de evacuación) y el Deserto de Mojave (la tormenta de arena inicial y escenas del desierto del Gobi). Y las escenas de interior se filmaron en su mayoría en un enorme hangar en Mobile (Alabama), donde se construyeron decorados de los interiores de la casa de Neary, la carretera en curva por la que los policías persiguen a los ovnis y la pista de aterrizaje de Devil's Tower.
Fue el diseñador de producción Joe Alves, quien encontró el hangar, el cual era seis veces más grande que el mayor de los estudios existentes en Hollywood. El decorado de la pista de aterrizaje fue el mayor set interior jamás construido. Tenía 27 metros de alto, 137 metros de largo, por 76 de ancho.
Y hablando de récords, la película llegó a contar con onces directores de fotografía acreditados. Vilmos Zsigmond (el cinematógrafo principal de la película), Douglas Trumbull (efectos especiales fotográficos), William A. Fraker (escenas adicionales en América), Douglas Slocombe (secuencia de la India), John A. Alonzo (director de fotografía adicional), Laszlo Kovacs (director de fotografía adicional), Richard Yuricich (efectos fotográficos), Dave Stewart (encargado de fotografiar los ovnis), Robert Hall (fotografía óptica), Don Jarel (fotografiado de mattes) y Denis Muren (encargado de fotografiar la nave nodriza).
La película marcó una de las contantes de la carrera de Spielberg, el del rodaje secreto, y pocos han sido más blindados que el de Encuentros en la tercera fase. Nadie podía acceder al hangar de Mobile sin una identificación y no se permitió la presencia de la prensa. Los actores y el equipo comían e incluso en ocasiones dormían en el hangar. Los guiones estaban numerados y sólo se repartían cuando era estrictamente necesario. Y muchos actores tenían guiones en los que sólo aparecían su diálogo. Como reconocía el propio Spielberg, "los 43 minutos finales de película son información clasificada. Tuvimos seguridad total. Aprendí mi lección en Tiburón, no hay visitas gratis."
El rodar tantas escenas en interiores hizo incrementar el presupuesto de la película en 4,1 millones de dólares. Y ese fue sólo el comienzo de la escalada presupuestaria de la película.
Y las escenas de exteriores tampoco le pusieron las cosas fáciles al equipo. Encontrar la montaña con la que sueña Roy Neary fue harto complicado, Brian De Palma, amigo de Spielberg, le sugirió, "busca la más única montaña. No quieres a Neary pensando en 10 montañas en 10 partes del país". Joe Alves, diseñador de producción, se encargó de buscar la montaña, quien realizó su búsqueda en varios parques nacionales, llegando a recorrer más de 4.000 kilómetros por carretera.
Fue al final Spielberg quien dio con ella mientras buscaba en libros localizaciones para la película. "La única que encajaba con mi visión era Devil's Tower en Wyoming. Fue uno de esos giros fatídicos que me hicieron muy feliz," admitía Spielberg.
El especialista Craig R. Baxley (y futuro director de Acción Jackson) sufrió un accidente que casi le costó la vida. Al rodar la escena en la que los coches de policía persiguen a los ovnis, Baxley debía pasar por un valla y caer en un terraplén, pero al ir demasiado rápido, sobrepasó la zona donde debía caer y el coche aterrizó con demasiada fuerza. Pese a que llevaba casco, el especialista recibió lesiones en la cabeza y tuvo que ser hospitalizado varios días.
Las cosas le fueron mejor a Spielberg con el pequeño Cary Guffey, del que consiguió una gran actuación, sirviéndose en muchos casos de todo tipo de artimañas para conseguir diferentes reacciones de él. Por ejemplo, para la escena en la que los aliens llegan a su casa por primera vez, el director desenvolvió un regalo para él fuera de cámara, lo que le hizo sonreír, incluso llegó a exclamar, "¡Juguetes! ¡Juguetes!". Y en otra escena en la que observa a los aliens, Spielberg disfrazó a dos miembros del equipo, a uno de payaso y a otro de gorila, ocultos tras unas persianas de cartón. Primero Spielberg bajó la primera persiana mostrando al payaso y Cary se asustó, después hizo lo mismo con el disfrazado de gorila, lo que hizo asustar más al actor, cuando el gorila se quitó la máscara revelando que era Bob Westmoreland (supervisor de maquillaje) hizo reír a Cary.
El presupuesto no paraba de aumentar día a día y Spielberg inició una dura batalla con la Columbia para sacar adelante su proyecto soñado. Pero el blanco de las iras del estudio fue Zsigmond, quien exigía un mayor presupuesto para poder fotografiar la película como ésta lo necesitaba. "Nadie podría concebir cuanta cantidad de luz necesitábamos. Nunca cedí a la presión de usar menos luz," declaraba Zsigmond. Douglas Trumbull le apoyó frente al estudio.
Zsigmond y Spielberg llegaron a la conclusión, que dado que los aliens no parecían demasiado realistas, la única solución era sobreexponer fotograficamente sus escenas para que parecieran borrosos y difusos. Pero en el laboratorio se equivocaron a la hora de procesar la película y no se veía nada. Cuando Julia Phillips vio los dailies, le dijo al director de fotografía que había estropeado la escena y que tendrían que filmarla de nuevo. Zsigmond le pidió al laboratorio que volvería a procesar la película siguiendo sus indicaciones y al día siguiente ésta lucía perfecta. Punto para Zsigmond.
Es un buen ejemplo de la tensa relación que mantuvieron Julia Phillips y Zsigmond durante el rodaje. De hecho, llegado un momento del mismo, ella presionó para que lo despidieran. "Hice todo lo posible para que el mundo supiera que Zsigmond nos saboteaba," admitía Phillips. La productora estaba atravesando un grave problema con la cocaína, que la condujo a una espiral autodestructiva.
Para reducir los costes, el estudio comenzó a buscar un sustituto para Zsigmond, y se tantearon nombres como los de John A. Alonzo o Laszlo Kovacs, amigos de Zsigmond, quienes tras hablar con el director de fotografía y saber la dificultad de su trabajo, le dijeron que si alguien podía hacerlo era él. Así que no al final no lo despidieron y según Zsigmond, "la única razón por la que ellos no lo hicieron, fue porque no tenían un reemplazo que pudiera hacerse cargo." Lo paradójico es que Alonzo y Kovacs terminaron participando en la película, pero no avancemos acontecimientos.
Los miembros de la junta directiva de la Columbia hacían continuos viajes al set para comprobar que todo iba como debía ir. Su presidente, David Begelman, se encargó de buscar dinero para poder financiar la película. El dinero vino de la compañía electrónica EMI, que tenía un acuerdo con la Columbia, Time Inc. y con otras fuentes de Europa, las cuales aportaron en total 7 millones de dólares.
Existen más de 200 planos con efectos visuales en la película y fueron obra de un gran equipo de técnicos liderados por el legendario Douglas Trumbull, quien creó los impresionantes efectos a través de su compañía Future General Corporation. La razón que llevó a Trumbull a participar en la película, además de trabajar con Spielberg, fue la posibilidad de completar su soñado sistema Showscan. La Columbia le permitió rodar los efectos visuales en 65mm, el mismo formato que su sistema, y de esa forma llegó a un acuerdo para equiparse con el equipo necesario para rodar los efectos y que después utilizaría para el Showscan.
Douglas Trumbull consiguió efectos maravillosos, como el de la creación de nubes, algo que logró al inyectar pintura blanca dentro de tanques de agua dulce y sal.
Otros efectos se consiguieron de una forma más sencilla, como el impresionante plano del barco en medio del desierto del Gobi, para el que se utilizó simplemente una miniatura muy detallada y la técnica de perspectiva forzada.
Y la espectacular nave nodriza fue diseñada por Ralph McQuarrie. Inicialmente, Spielberg tenía previsto que fuera grande y muy oscura, pero mientras rodaba en la India, el director pasaba todos los días por delante de una enorme refinería de petroleo llena de luces y chimeneas, en la cual se inspiró para crear el diseño final.
Dar vida a los aliens que salen de la nave nodriza, al final de la película no fue tarea fácil. Los responsables de la película probaron con diferentes técnicas, como utilizar a chimpancés con patines (sic), o marionetas.
Tras ver King kong (1976), Spielberg se quedó impresionado por el animatronic del gorila gigante creado por Carlo Rambaldi y lo llamó para que se uniera a la película. Rambaldi fue el responsable de diseñar a los aliens y de principalmente construir a "Puck", así apodó Spielberg al alien emisario que hace el saludo con las señales de mano. Al final se decantó por el clásico diseño de aliens grises con ojos grandes, a quienes dieron vida niñas de entre 8 y 12 años disfrazadas. Spielberg escogió a niñas antes que a niños porque creyó que se moverían más grácilmente. Y para el alien de gran estatura que es el primero en salir de la nave, Rambaldi utilizó una marioneta. 
Rambaldi creó a Puck en Roma, lo que le requirió tres meses (tras experimentar con animatronics y marionetas) y lo llevó a Estados Unidos aprovechando que tenía que asistir a la ceremonia de los Oscars. El extraterrestre tenía un esqueleto de aluminio y acero, y su cráneo era de fibra de vidrio. Tenía mecanismos que permitían mover el brazo, mano, cabeza y ojos, gracias a la manipulación de quince cables. La piel era de poliuretano, pero se le añadió sólo antes de rodar, ya que se descomponía rápidamente. Siete operadores eran necesarios para moverlo. Incluso se le bombeaba aire para crear movimientos de respiración realistas.
Su escena con Truffaut y Balaban se filmó en un estudio de Burbank. Puck hizo las cinco señales de mano perfectamente y el momento en el que debía sonreír, fue el propio Spielberg quien manejo los controles.
Spielberg editó la película en secreto y bajo vigilancia en un apartamento en Marina del Rey, al lado de la oficina de Douglas Trumbull. Y mientras lo hacía, se le ocurrieron nuevas ideas para la historia y necesitó rodar escenas adicionales. Zsigmond estaba ocupado con otra película, por lo que el director tuvo que recurrir a William A. Fraker (Juegos de guerra). Con este director de fotografía rodó entre otras, las escenas del desierto en México con la aparición de los aviones (que estaba inicialmente previsto que tuviera lugar en el Amazonas), que sustituyó a otra filmada en la que Lacombe y Laughlin se conocían en una limusina antes de la llegada de un avión, que había evitado el choque con un ovni.
Y cuando creía que ya tenía todo el material que necesitaba, se dio cuenta que necesitaba más escenas adicionales y como Fraker no estaba disponible, recurrió a John A. Alonzo (El precio del poder), quien se encargó de rodar la persecución de los policías a los ovnis, en diciembre de 1976.
Lo mismo le sucedió con Laszlo Kovacs (Los Cazafantasmas), quien rodó nuevas tomas en el secuestro de Barry y el momento de la barrera de peaje en Ohio.
Frank Stanley (Un botín de 500.000 dólares) rodó durante dos días, sin recibir crédito alguno por ello.
Y para rodar la secuencia de la India recurrió a Douglas Slocombe (En busca del arca perdida), que hizo lo propio entre el 24 y el 26 de febrero de 1977. No sin ciertos problemas, ya que los 2.000 extras no eran capaces de recordar las cinco notas de los extraterrestres, ni tampoco coordinaban sus gestos cuando debían señalar al cielo.
Allen Daviau (E.T., el extraterrestre) fue el encargado de rodar (sin acreditar) la secuencia del desierto del Gobi con el buque Cotopaxi' en la "Edición Especial".
Y para la misma versión de la película, Michael C. Butler (Teléfono) rodó (también sin acreditar) la entrada de Neary en la nave nodriza.
George Lucas visitó durante unos días el set durante un descanso en el rodaje de La guerra de las galaxias. Lucas dudaba del éxito de su space opera y una vez vio los increíbles decorados de Mobile, le dijo a Spielberg que creía que su película sería más taquillera de las dos, por el contrario Spielberg, tras ver una primera versión de la película de su amigo le dijo sobre ella, "creo que va a hacer una fortuna." Y esa desconfianza en el éxito de su película, llevó a Lucas la proponerle a su amigo el intercambiarse 2,5 puntos de los beneficios de cada una de sus películas, a lo que Spielberg aceptó. Todos sabemos quien acabaría ganando más con ese trato.
El rodaje fue tan largo que François Truffaut escribió dos guiones de las que serían sus siguientes películas, El amante del amor y La habitación verde (sólo escrito parcialmente). La Columbia le dio una oficina donde se sentaba a escribir.
Y si no habían tenido ya problemas suficientes, en el verano de 1977, la productora Julia Phillips fue obligada a dejar la producción, debido a su problema con las drogas.
En el último día de rodaje Dreyfuss le dijo a Spielberg, "esta ha sido la experiencia más horrible de mi vida, y muchas gracias."
Los ejecutivos del estudio quedaron entusiasmados durante el pase de prueba de la película, creyendo que tenían un éxito entre manos y no les faltaba razón. Spielberg quería estrenar la película en el verano de 1978, pero la Columbia, que estaba apunto de la bancarrota en aquel momento, le instó a estrenarla a finales de 1977. El futuro de la productora dependía de la película, si resultaba un fracaso seguramente sería su fin. La situación fue tan dramática, que antes del estreno, la película fue acompañada de unas críticas no demasiado halagüeñas y el escándalo de estafa en el que se vio envuelto Begelman, hicieron que las acciones de la productora cayeran varios puntos.
Al público le encantó la película en los pases de prueba, lo único que no les gustó y que fue cambiado fue el uso de la canción "When You Wish Upon a Star" de la película Pinocho (1940), al final de la película. La canción había sido una de las fuentes de inspiración de Encuentros en la tercera fase para Spielberg. De todas formas, se la puede escuchar igualmente en el clímax de la película, pero mediante un arreglo de John Williams, y además suena en dos momentos en la casa de Neary a través de una caja de música.
Con respecto al apartado musical, Spielberg y Williams se pasaron un día entero buscando las cinco notas con las que se comunican los aliens. "Necesitaba más una señal acústica que una melodía," declaraba el director.
Con un presupuesto final de 20 millones de dólares, la película se estrenó el 16 de noviembre de 1977 y fue un apoteósico éxito de taquilla, sólo en los Estados Unidos hizo 116.395.460 de dólares. Convirtiéndose en la tercera película más taquillera del año en el país. Pero además, con su reestreno el 1 de agosto de 1980 amasó otros sorprendentes 15.693.175 de dólares más. A lo que hay que sumar una recaudación fuera de las fronteras americanas de 171.700.000 de dólares. Lo que la convirtió en la segunda película más taquillera de 1977 en todo el mundo, sólo superada por La guerra de las galaxias. Encuentros en la tercera fase es la novena película más taquillera de la década en EE.UU. y quinta a nivel mundial, lo que da una imagen clara de su impacto en el momento de su estreno.
Y el éxito de la película se reflejó también a la hora de los premios, como lo demuestran las ocho nominaciones al Oscar que recibió, en las categorías de mejor director (Steven Spielberg), mejor actriz secundaria (Melinda Dillon), mejor dirección artística (Joe Alves, Daniel A. Lomino y Phil Abramson), mejor sonido (Robert Knudson, Robert Glass, Don MacDougall y Gene S. Cantamessa), mejor montaje (Michael Kahn), mejores efectos visuales (Roy Arbogast, Douglas Trumbull, Matthew Yuricich, Gregory Jein y Richard Yuricich), mejor banda sonora (John Williams) y mejor fotografía (Vilmos Zsigmond). Ganando finalmente dos estatuillas, una para Zsigmond y otra en forma de premio especial para Frank E. Warner por la edición de efectos de sonido.

LAS DIFERENTES VERSIONES
Al adelantar el estreno de la película, Spielberg consideró que importantes elementos se habían quedado fuera, pero gracias al espectacular éxito de la película, la Columbia le dio encantada 2 millones de dólares para rodar escenas adicionales, pero a condición de que mostrase el interior de la nave nodriza para tener un gancho de cara a vender la película. Spielberg accedió y creó la que es conocida como la "Edición especial" de la película. La cual rodó a lo largo de siete semanas, filmando algunas escenas mientras hacia lo propio con 1941 (1979). Contó con todo el reparto original, salvo con François Truffaut, quien estaba ocupado dirigiendo una película. Sólo la escena del interior de la nave nodriza costó 250.000 dólares.
Spielberg cortó 17 minutos de metraje original, y añadió 7 minutos de escenas inicialmente descartadas y otros 6 minutos de escenas rodadas especialmente para la nueva versión. Esa es la razón por la que la "Edición especial" dura 3 minutos menos que la versión estrenada en cines. Spielberg consideró siempre la "Edición especial" como la versión real de Encuentros en la tercera fase.
Pero el director reconoció que fue un error mostrar el interior de la nave, tal vez esa disconformidad con el montaje fue lo que le llevó a presentar el 12 de enero de 1999 una tercera versión de la película, la cual combinaba material de ambas versiones y que es conocida como la "Edición coleccionista" o "Director's cut". Es la que tiene una mayor duración de las tres, llegando a los 137 minutos, frente a los 135 de la versión original y los 132 de la "Edición Especial".
Hablemos sobre las diferencias entre la "Versión original" (VO), la "Edición especial" (EE) y el "Director's cut" (DC). La siguiente información e imágenes las he extraído de movie-censorship.com:
1. En la VO (imágenes superiores), se muestra a Neary jugando con los trenes a él solo y en las EE y DC (imágenes inferiores) lo hace con su hijo Brad, a quien le trata de explicar lo que son las fracciones usando los trenes, y después toda la familia discute sobre que hacer esa noche. El resultado de ambas escenas es el mismo, los trenes terminan chocando. El jefe de Neary lo llama y el diálogo del jefe es diferente en la VO que en las EE y DC.


2. Tras el corte en el suministro eléctrico, Neary llega a la central eléctrica donde los trabajadores hablan sobre los problemas de energía. El supervisor de Neary lo envía a revisar un área de la ciudad. Esta escena se eliminó en la EE y DC.


3. En la EE y DC se incluye un plano de la sombra de un ovni sobrevolando la carretera por la que circula Neary.


4. En la VO, la escena en la que Roy persigue en su furgoneta al ovni, su entrada en el túnel es más larga.


5. En la EE se incluyó un breve plano de las naves volando por una calle y la de color naranja se para frente a un anuncio de McDonald's.


6. Después del momento en el que las naves pasen por la carretera, en la VO se incluye un breve plano del observador de bigote hablando solo.


7. En la EE y DC se incluye la escena en la que un equipo liderado por Laughlin se encuentra en el desierto del Gobi un enorme barco.


8. En la VO, la escena en la que Roy descubre que lo han despedido era más larga y se incluía una conversación adicional entre él y Ronnie, de pronto Roy se queda mirando la almohada, que le recuerda a la montaña de su mente.


9. La conferencia de Lacombe es un poco más larga en la EE que en la VO y DC.


10. En la VO y DC se muestra una escena de una rueda de prensa omitida en la EE. Jillian es abordada por la prensa a su llegada y le preguntan por la abducción de su hijo. Neary asiste a la rueda de prensa liderada por un militar.


11. En la VO, se incluye el inicio de la cena en la que Roy comienza a apilar el puré de patata. Ronnie habla con los niños, Roy entra en el comedor y se sienta a la mesa.


12. En la EE y DC, se incluye una escena en la que Ronnie encuentra a Neary dentro de la bañera vestido, habiendo perdido por completo la cabeza, lo que lleva a una discusión entre ambos y que presencian sus hijos.


13. En la VO y DC, se incluye una escena en la que Neary se vuelve loco y comienza a llenar su casa de todos tipo de cosas con las que construirá la maqueta de la montaña, ante el asombro de su familia y vecinos.


14. Tras el momento en el que Ronnie se marcha con los niños en el coche, en la VO y DC se añade una escena en la que Neary se mete en su casa entrando por la ventana.


15. Sólo en la VO se añade un breve momento de Roy mirando por la ventana de su casa.


16. El momento del vendedor de máscaras de gas cambia en la elección de los planos de la VO a la EE y DC. En la VO (fotos superiores) aparece en segundo plano y en las EE/DC (fotos inferiores) los planos lo encuadran desde un lateral.


17. En la VO, cuando Roy llega al pueblo habla con un guardia fronterizo para convencerle que le deje pasar, pero éste no lo hace. En las EE y DC se eliminó esta escena. El oficial está interpretado por Carl Weathers.


18. En la VO, se incluye una pequeña escena en la que se muestra como Roy, Jillian y Andy escapan del helicóptero tras empujar a un hombre con máscara.


19. En la EE se incluye la escena de Roy en el interior de la nave nodriza.


VALORACIÓN
Encuentros en la tercera fase son más de 2 horas de fascinación continua, cada plano perfecto, cada escena memorable, cada nota de John Williams, cada asombroso efecto visual. Es una de esas películas donde uno no recuerda una única escena, recuerda docenas de momentos de ella. Una obra maestra de la ciencia ficción que asentó definitivamente a Steven Spielberg con unos de los grandes de Hollywood.
La película quiso decirnos que ahí fuera, más allá de las estrellas no estamos solos en el universo, y que los extraterrestres de existir, no deberíamos temerles. La película trata sobre creer, sobre todo en uno mismo y en que algo grande nos espera. Y es que la película, como sus aliens, venía en son de paz.
Roy Neary es un alter ego de Spielberg, alguien obsesionado con una meta, con un objetivo. Y es que la obstinación del personaje es tan grande como la del propio director al realizar la película. Encuentros en la tercera fase es la historia de una obsesión, de la persecución de un sueño, de como llevar una idea por loca que sea hasta sus últimas consecuencias. Y es que Roy lo arriesga todo, su familia, su trabajo, su cordura, por saber la verdad, si esa voz de su interior que lo guía tiene razón. Pocas veces esos sentimientos de obsesión y paranoia han estado mejor retratados en una pantalla de cine.
La película consigue ser al mismo tiempo terrorífica (la escena de la abducción de Barry), divertida (los hijos de Roy sacándole una foto mientras se lava los dientes), espectacular (el avistamiento final), paranoica (Roy construyendo en su casa la maqueta) e intrigante (las escenas iniciales con las misteriosas apariciones de aviones o barcos en diversos lugares del mundo).
Pero otra cosa que es la película, es un ejemplo de cine puro, de como combinar todos los elementos del séptimo arte y que den lo mejor de si. El film sobresale en todos los campos, dirección, actuación, fotografía, música, montaje y efectos visuales, lo que la convierten en una película que es cine en estado puro, un ejemplo de lo fascinante que puede llegar a ser este arte. Y además lo hace aunando calidad y comercialidad y, dando como resultado al mejor tipo de cine que sabe ofrecer Hollywood.
La película establece el que sería uno de los temas recurrentes en la carrera de su director, la figura del padre ausente y de la familia disfuncional. Roy deja a su familia para perseguir su sueño y Jillian es una madre soltera en busca de su hijo desaparecido.
Tal vez el drama familiar de Roy está llevado de una forma demasiado dramática y muy pronto su mujer le deja, pero funciona para hacer avanzar la historia.
La película no cae en los clichés de mostrar al gobierno como unos villanos, todo lo contrario, intentan hacer que todo ocurra en el mayor secretismo para preservar la seguridad de la gente. Y lo mismo sucede con el enfoque de los aliens, después del cine de los 50 con extraterrestres malignos, era reconfortante ver una película que ofrecía algo distinto, una visión adulta y coherente de la temática ovni, donde por una vez estos vienen realmente en son de paz.
Spielberg coloca en el centro de la acción a un hombre normal, un hombre de la calle, que vive como hizo el propio director, en unos suburbios, eso hace que el público conecte con él, con su historia, es un territorio conocido por todos. Ese fue el acierto de éste y otros films del director.
Encuentros en la tercera fase supo capturar el zeitgeist del momento, los ovnis estaban de moda y Spielberg le dio al público la película que necesitaban, que fue de paso la obra definitiva de dicha temática.
Y la película junto con La guerra de las galaxias marcó el devenir del cine cambiándolo para siempre, demostrando que con los efectos visuales todo era posible (y los del film de Spielberg rozan la perfección). Tras el estreno de ambas películas, el cine se vio invadido por los efectos visuales.
Encuentros en la tercera fase es una película mutante, cambiando siempre con el paso del tiempo, no sólo durante su interminable rodaje, también en los años posteriores, siempre ganando o perdiendo escenas. Es tal vez el proyecto más personal de Spielberg y en el que más se volcó, donde más vemos su huella, su impronta, la película que mejor define al Spielberg director. Donde se aprecia su afán de perfeccionismo, que casi lo compara con Kubrick. Es sencillamente una de sus obras maestras.
Podría estar todo el día hablando de las maravillas de esta película, sólo me queda recomendarla encarecidamente, si por un casual no las has visto, hazlo, ten también un encuentro de tercera clase con esta película, no te arrepentirás.

CURIOSIDADES
Esta película significó la primera colaboración entre Spielberg y su editor Michel Kahn.
La última escena en ser filmada, sin contar las escenas de la "Edición especial", fue la escena inicial en el desierto.
La escena en la que Ronnie corta una noticia del periódico sobre avistamientos de ovnis, hay una artículo sobre La guerra de las galaxias a ambos lados de la noticia que recorta.
El tema de Tiburón puede oírse cuando la nave nodriza está comunicando con la base al final de la película, justo antes de la liberación de los prisioneros humanos.
Steven Spielberg vio repetidamente Centauros del desierto (1956) mientras hacía la película.
Stanley Kubrick se quedó tan impresionado con la interpretación de Cary Guffey, que lo quería para el papel de Danny Torrance en El resplandor (1980).
El perro de Spielberg puede verse durante la liberación de humanos al final de la película. Fue también el perro de Brody en Tiburón.
El personaje de Claude Lacombe está basado en el auténtico experto en ovnis francés Jacques Vallée.
El padre de Richard Dreyfuss participó como extra en la película, llegando a estar seis meses trabajando en ella, pero al final ninguna de sus escenas fueron incluidas en el montaje final.
Única película en la que François Truffaut actúa sin ser también el director.
Bob Balaban escribió un diario sobre el detrás de las escenas durante el rodaje. El diario se publicó coincidiendo con el estreno de la película.
El actor Eliott Keener (El corazón del ángel, Blanco humano) interpretó a uno de los evacuados de Devil's Tower, pero se cortaron todas sus planos, salvo uno en el que sólo puede verse su codo.
The Cotopaxi', el barco que encuentran en el Desierto de Gobi, es un buque a vapor real que se hundió en el Triángulo de las Bermudas en 1925.
La gente de la India exclama, "Aaya Re! Aaya!", cuya traducción del hindi sería, "Él ha venido."
El ufólogo Josef Allen Hynek, quien acuñó el termino "Encuentros de tercera clase", tiene un cameo, se le puede ver fumando en pipa el final de la película, cuando regresan los pilotos del vuelo 19.
La tuba fue el instrumento que le dio voz a la madre nodriza de los aliens. Spielberg y Williams la escogieron porque la dificultad de tocarla le daba una característica humana a los extraterrestres.
"Watch the skies" (Vigilad los cielos), el primer título de la película, son las palabras finales de El enigma... de otro mundo. Esta frase también se dice en los dibujos animados que despiertan a Neary.
Originalmente Spielberg deseaba que el presentador Walter Cronkite fuera el reportero que da las noticias, que Neary ignora en la escena de la construcción de la maqueta en el salón, pero la CBS no le permitió Cronkite que asumiera el papel, por lo que se terminaron decantando por Howard K. Smith de la ABC.
John Williams compuso la banda sonora antes que de que la película fuera editada y después Spielberg la editó para que encajara con la música, algo inusual en el mundo del cine.
Los agentes federales presentes en la charla de Lacombe en el auditorio eran auténticos agentes federales. Lo mismo sucede con algunos de los científicos vistos en la secuencia final.
Spielberg estaba ansioso por mostrarle a Truffaut el enorme set de la pista de aterrizaje, esperando sorprenderle, algo que no sucedió cuando el director francés lo visitó. Lo que sucedió es que Truffaut acostumbrado a rodar en pequeños decorados no llegaba a comprender el tamaño del set y no fue hasta que estuvo en la habitación de hotel donde Jillian ve las noticias de la Devil's Tower que se dio cuenta de lo que había visto, exclamando, "¡Eso era un set!" 
Cary Guffey resultó ser tan buen actor, que sólo necesitaba una o dos tomas de cada plano, por lo que empezaron a llamarle One-Take Cary y Spielberg le dio una camiseta con esa frase.
Philip Dodds es el hombre que toca el sintetizador en la escena final y fue enviado al rodaje por ARP Instruments para instalar un sintetizador, cuando Spielberg lo vio manipulándolo lo fichó para el papel.
Durante la escena de la cena, antes que Roy comience a apilar el puré, su hija dice, "hay una mosca en mis patatas". Esa frase no estaba en el guión, fue algo que soltó la niña, pero hizo que todos los actores se partieran de risa y se mantuvo en la película.
En algo inusual para la época, los efectos visuales se produjeron en 70mm, para ser reducidos después a 35mm y que así coincidiesen con el resto de la película y finalmente se volvió a ampliar todo a 70mm. Esto hizo que los efectos tuvieran un aspecto menos granuloso que si se hubieran filmado directamente en 35mm.
Las señales de mano usados por los aliens son realmente utilizados por profesores para enseñar la escala de solfeo. Y fueron inventados por el reverendo John Curwen y adaptado después por el compositor Zoltán Kodály.
En la escena en la que la furgoneta de Neary parece carecer de gravedad en su primer encuentro con los aliens, se consiguió el efecto poniendo la camioneta en una placa giratoria y haciéndola girar 360º.
Fue el ufólogo J. Allen Hynek el creador de las clases de los diferentes tipos de contactos con extraterrestres, detallados en su libro "La experiencia ovni" de 1972. Los de primera clase son los avistamientos de uno o más ovnis. La de segunda, corresponden a la observación de una evidencia física de una visita extraterrestre. Y los de tercera clase, contacto con uno o más extraterrestres.
El set de la pista de aterrizaje para la nave nodriza incluía 6,4 kilómetros de andamios, 1.570 metros cuadrados de fibra de vidrio y 2.740 metros cuadrados de dosel de nylon.
François Truffaut pese a esforzarse en hablar inglés seguía teniendo un fuerte acento francés, rodando la escena en la que dice la frase, "ellos pertenecen aquí más que nosotros," varios miembros del equipo creyeron que había dicho "Zey pertenece aquí, Mozambique." Se imprimieron varias camisetas con esa frase a modo de broma y cuando Truffaut se enteró se echó a reír. Años después, cuando E.T., el extraterrestre se proyectó en Cannes, el director francés le envió a Spielberg un telegrama de felicitación en el que ponía, "tú perteneces aquí más que yo."
Aunque el título de la película sea "Encuentros cercanos de tercera clase", varios personajes como el de Barry experimentan un "encuentro cercano de cuarta clase", lo cual implica la abducción por parte de seres extraterrestres. En el momento de hacer la película no existía esa designación y no era necesaria para Spielberg.
R2-D2 de La guerra de las galaxias tiene un cameo en la película. Se puede ver al robot como parte de la nave nodriza en el clímax final. Aparece boca abajo cuando Jillian ve la nave por primera vez. La gente de los efectos visuales para crear detalles en la nave la llenaron de objetos tan dispares como el robot antes mencionado, un tiburón de Tiburón, una furgoneta, un buzón de correo, un cementerio o un TIE Avanzado X1 de La guerra de las galaxias.
Todas las estrellas vistas al fondo en planos nocturnos, así como muchos árboles lejanos, colinas y carreteras no eran reales y se trataban de efectos especiales.
El cantante Jerry Garcia del grupo The Grateful Dead fue un extra en las escenas de multitud de la India.
La mayoría de las miniaturas de los ovnis fueran filmados en una habitación oscura llena de humo para darles un efecto de halo.
Al igual que Truffaut mostraba en su película La noche americana, a una actriz que tenía problemas para leer sus frases y lo hacía mediante tarjetas, el director francés hizo lo propio en el rodaje de Encuentros en la tercera fase, ya que su inglés no era muy bueno, por lo que escribieron sus frases en trozos de papel, que colocaron en diferentes objetos para que pudiera leerlas.
Está incluida en el libro "1001 películas que debes ver antes de morir" de Steven Jay Schneider.
Fue Ron Cobb quien diseñó el interior de la nave nodriza para la "Edición especial".
Spielberg fue considerado para dirigir Superman (1978), pero prefirió dirigir esta película.
La maqueta de la madre nodriza utilizada en las escenas finales, estuvo guardada en el garaje de Spielberg para ayudar a prevenir que aparecieran historias sobre ella en los medios, antes del estreno de la película.
Los aviones del vuelo 19 de la Marina, que aparecen en desierto de México, corresponden a un acontecimiento real en el que 5 aviones desaparecieron el 5 de diciembre de 1945 tras salir de la base aérea de Fort Lauderdale (Florida) y nunca se encontró rastro de ellos.
Justin Dreyfuss quien da vida a Toby, el hijo de Roy Neary, era en realidad el sobrino de Richard Dreyfuss.
Spielberg pidió la colaboración de la NASA para la película, pero se negaron a ayudarle. "Realmente encontré mi fe cuando supe que el gobierno se oponía a la película," declaró el director. "Si la NASA se tomaba el tiempo para escribirme una carta de 20 páginas, entonces supe que algo debía estar ocurriendo." Al parecer el gobierno temía que se extendiera el pánico por los ovnis, de forma similar a como había ocurrido con los tiburones tras el estreno de Tiburón.

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